martes, 1 de septiembre de 2015

PLATÓN: República, Libro VII.

«Así pues, dije yo, el método dialéctico es el único que, haciendo desaparecer las hipótesis, avanza hasta el principio mismo para establecerlo sólidamente y sacando suavemente el ojo del alma del bárbaro lodazal en que estaba hundido, lo eleva hacia lo alto, sirviéndose, como de auxiliares y cooperadores en esta conversión, de las artes que hemos enumerado. Muchas veces las hemos llamado ciencias, para acomodarnos al uso; pero habría que darles otro nombre cuyo significado implicara más claridad que la opinión y más oscuridad que la ciencia. En algún momento de nuestro diálogo hemos utilizado el término de "inteligencia discursiva"; pero no me parece que debamos discutir sobre los nombres cuando tenemos ante nosotros realidades tan importantes que debemos examinar.»
CUESTIONES:
1. Sitúe el texto en su contexto histórico-filosófico, identifique el problema a que responde y su temática, y exponga la o las tesis que sustenta y los argumentos que emplea. (Valoración 0-2,5 puntos).
2. Analice y explique el significado de los términos o expresiones subrayados en el texto y muestre su sentido. (Valoración 0-2,5 puntos).
3. Teoría de las Ideas y noción de Bien en Platón. (Valoración 0-2,5 puntos).
4. Exponga las relaciones de semejanza o diferencia de Platón con otro autor o corriente filosófica. (Valoración 0-2,5 puntos).

Cuestión 1:
● Platón es un filósofo ateniense, que vive entre los siglos V y IV a. C. Es, por lo tanto, contemporáneo del movimiento sofista, frente al cual desarrolla, en buena media, su obra.
Platón combate los planteamientos políticos (comprometidos en su mayoría con el modelo democrático ateniense) y epistemológicos (relativistas y escépticos) de los sofistas. Frente a los primeros desarrolla su modelo de polis ideal, con un orden social jerarquizado y regido por el principio del mérito. Frente a los segundos, combate el relativismo y el escepticismo, intentando dar una nueva fundamentación al conocimiento y construyendo una nueva concepción de la realidad.
Para elaborar esa nueva concepción del conocimiento y de la realidad Platón recibe las influencias de los eléatas, los pitagóricos y, especialmente, de Sócrates, del que dice que fue el mejor y más sabio hombre de su tiempo.
De los eleáticos (Parménides y Zenón de Elea) asume Platón su concepción del ser y del conocimiento. Bajo la influencia eleática Platón sostiene que lo que es, es eterno, simple, inmutable. Igualmente sostiene que solo puede ser objeto de la razón, de la ciencia, lo simple e inmutable; el cambio y la multiplicidad no son racionalizables.
De Sócrates, asume Platón, una nueva definición de conocimiento: conocer es conocer lo universal. Y un nuevo método: el diálogo.
Los matemáticos pitagóricos le permiten descubrir una nueva manera de solucionar los problemas relativos al ser y al conocimiento: la auténtica realidad está constituida por ciertas entidades formales, no materiales (similares a las entidades matemáticas) que Platón denomina Ideas o Formas. Y, en consecuencia, el auténtico conocimiento consiste en el conocimiento de esas entidades.
● En este texto se plantea el problema, si bien de un modo implícito, de la fundamentación del conocimiento. A este respecto el texto desarrolla dos ideas básicas:
A.   Únicamente el método dialéctico permite la fundamentación del saber, pues solo el método dialéctico nos permite avanzar hasta descubrir el primer principio y fundamento de todo, que es la Idea de Bien.
B.   En esta tarea de buscar el fundamento del saber la dialéctica tiene como colaboradores a ciertas "artes" (se entiende que está hablando de la geometría y artes afines como la astronomía y tal vez la música) que son objeto de estudio de la razón discursiva. Tal razón discursiva funciona como un paso previo, como entrenamiento, para alcanzar el auténtico saber proporcionado por la dialéctica.
● Para entender el sentido del texto conviene aclarar previamente algunos antecedentes de la teoría platónica del conocimiento:
Para los presocráticos la realidad, a la que llaman naturaleza (physis), se nos presenta como un conjunto de cosas múltiples y cambiantes. Pues bien el conocimiento consistirá en buscar tras eso múltiple y cambiante un principio (o unos pocos principios) y un orden permanente a partir de los cuales explicar la multiplicidad cambiante. A este proceso le llamaban desvelamiento (alétheia).
Los sofistas, frente a los presocráticos, consideran que no hay principio alguno que buscar tras la multiplicidad y los cambios. La realidad es tal como aparece. Pero dado que la realidad está cambiando continuamente y que las cosas son múltiples y además están hechas de partes, que están a su vez hechas de partes, etc., el mundo no puede ser explicado racionalmente. No se puede decir qué “es”, en qué consiste. Solo lo que “parece ser” a unos o a otros. Dicho de otro modo, no hay una verdad que descubrir, por lo que no se puede fundamentar el conocimiento (escepticismo), el conocimiento está en función de las personas, de las épocas, de las culturas, etc., desde las que se explican las cosas (relativismo).
Pues bien, Sócrates considera que esta situación es insostenible, por lo que tratará de dar una nueva fundamentación del conocimiento que combata el escepticismo y el relativismo sofista. Para ello comienza por dar una nueva definición de en qué consiste conocer: conocer será conocer lo universal, y un nuevo modo de acceder al conocimiento: a través de un diálogo que constaría de dos momentos, la ironía y la mayéutica.
Sin embargo Sócrates no parece haber conseguido dar una definición universal de ninguna de esas cosas que le interesaban (saber qué es la justicia, qué es el bien, qué es la belleza, qué es un político, etc.).
Por ello, aunque Platón mantiene la definición socrática del conocimiento (conocer es conocer lo universal), considera, frente a Sócrates, que lo universal no se puede encontrar en el mundo sensible sino en el inteligible, y que para su conocimiento hará falta un nuevo método: la dialéctica.
¿Qué significa eso de que lo universal no se puede buscar en el mundo sensible sino en el inteligible?
Platón distingue entre dos niveles de realidad, y sus correspondientes dos niveles de conocimiento (que también aparecen reflejados en el texto):
1.    Por un lado está el mundo sensible, que es el mundo que podemos conocer a través de los sentidos: es una realidad cambiante, perecedera, constituida por entidades particulares y que carece de auténtico ser, que es mezcla de orden y caos, de ser y no ser.
2.    Por otro lado está el mundo de la Ideas, que son eternas, simples, universales, inmateriales, y que solo pueden ser conocidas a través del nous (inteligencia, entendimiento), la parte racional del alma.
Pues bien, el conocimiento del mundo sensible es mera opinión, dentro de la cual Platón diferencia a su vez dos niveles de conocimiento: la conjetura y la creencia. El conocimiento del mundo inteligible es auténtico conocimiento, es episteme, ciencia. Tal tipo de conocimiento se desarrolla siguiendo el método dialéctico. A medio camino entre la opinión y la ciencia sitúa Platón aquel tipo de conocimiento que aun siendo conocimiento de lo universal, necesita, sin embargo, del concurso de lo sensible y que está basado en hipótesis sin fundamentar. Tal sucede con el conocimiento de la geometría. A este tipo de conocimiento le llama razón (o inteligencia) discursiva.

Cuestión 2:
-método dialéctico: el término dialéctica procede de dialegein = diálogo. Pues bien, el empleo de dicho término para caracterizar a este método se debe a que del mismo modo que un diálogo nos permite avanzar en el conocimiento contrastando la información que aportan uno y otro dialogantes, el método dialéctico es todo método de conocimiento que nos permite avanzar a partir de la contraposición de tesis. En el caso de Platón el método dialéctico consiste en buscar lo que tienen en común dos Ideas, buscar, por decirlo así, la síntesis de esas dos Ideas, para poder ascender a una Idea superior, repitiendo el proceso hasta alcanzar la Idea de Bien, con lo que hemos alcanzado la cumbre de la realidad y el fundamento de todo el saber. Hecho esto se puede descender mediante un proceso puramente racional, dividiendo las Ideas de dos en dos (proceso que se conoce como dialéctica descendente o diáiresis), y obtener de este modo definiciones de las Ideas (que serán definiciones universales).
-hipótesis: Platón denomina así a una "verdad" que se da por supuesta, una verdad de la que se parte. Ahora bien, hay dos modos de emplear las hipótesis: (1) Podemos emplear una hipótesis para, a partir de ella, buscar su fun­da­men­to, su principio. De ese modo podremos, posteriormente, deducirla a partir de ese fundamento. Con ello la hipótesis que­da demostrada, deja de ser mera hipótesis. Este es el modo de operar de la dialéctica. Partimos de una Idea para as­cender hasta la cúspide de las Ideas, hasta la Idea de Bien, que es el fundamento de todo. Después des­cen­demos dia­léc­ticamente (diáiresis) hasta deducir la Idea de la que partíamos, acerca de la cual podemos dar, ahora, una de­fi­ni­ción precisa. (2) Podemos tomar la hipótesis como un supuesto y, a partir de ella, sacar conclusiones. Esto es lo que ha­­cen ciertas artes (como la geometría y otras semejantes) que emplean la razón discursiva. En este caso la hipótesis nun­ca llega a ser demostrada, deducida. Nunca deja de ser mera hipótesis. Por eso estas formas de saber son infe­rio­res al que proporciona la dialéctica. No son propiamente ciencias.
-principio mismo: se refiere aquí al fundamento de toda realidad, a la Idea de Bien, que por lo mismo será el fundamento de todo conocimiento. La Idea de Bien es el fundamento de toda la realidad porque es lo que tienen en común todas las Ideas, es aquello de lo que participan todas las Ideas, aquello que les hace ser Ideas. Dicho de otro modo, la Idea de Bien constituye la esencia, el ser, de las Ideas.
-bárbaro lodazal: en este texto Platón designa con este término al mundo sensible. Es un "bárbaro lodazal" porque tiene tendencia al caos, al no ser, como consecuencia de que esté constituido de materia, que para Platón es sinónimo de no ser, de caos.
-artes: el término artes lo emplea Platón para designar cualquier forma de saber, cualquier habilidad o destreza para desarrollar algo. Platón diferencia entre tres tipos de artes: La dialéctica, las artes orientadas a la producción o mantenimiento de lo producido (alfarería, albañilería, zapatería, etc.), y un tercer tipo que es al que se está refiriendo aquí constituido por aquellas artes que son objeto de estudio de la inteligencia discursiva (la geometría y artes que tienen a la geometría a su base, como la astronomía).
-opinión: Platón distingue entre conocimiento intelectual y mera opinión. La opinión es el conocimiento del mundo sensible, donde las cosas carecen de auténtico ser, por lo que solo pueden "parecer" una cosa u otra. Es decir, sobre ellas solo se puede opinar, pues no hay en ellas nada fijo, nada permanente, nada sólido. A su vez divide la opinión en dos niveles: el nivel más bajo de conocimiento corresponde a la imaginación o conjetura (eikasia), que es el conocimiento indirecto de los objetos sensibles, por encima de ella está la creencia o fe (pistis) que es el conocimiento directo de los objetos sensibles.
-ciencia: el término ciencia hace referencia al auténtico saber. Platón en este texto emplea este término para referirse al conocimiento de las Ideas, que se vale del método dialéctico. (Aunque en otros casos emplea el término ciencia como sinónimo de conocimiento universal, englobando dentro de la ciencia a la razón discursiva, y a la dialéctica.)
-inteligencia discursiva: (Dianoia, que también se traduce a veces por razón discursiva.) Se trata de aquel tipo de conocimiento que aun siendo conocimiento de lo universal necesita de imágenes sensibles para sacar conclusiones. Tal tipo de conocimiento necesita del discurso, de la elaboración (es dianoia, va de una intelección a otra), para conocer sus objetos (a diferencia, por ejemplo, del conocimiento de las Ideas, las cuales se conocen en una intuición intelectual directa). Tal tipo de conocimiento es el propio de la geometría, la aritmética y la astronomía.

Cuestión 3: (A desarrollar).

Cuestión 4: VAMOS A COMPARAR A PLATÓN CON ARISTÓTELES.
Platón comparte muchas de las tesis de Aristóteles. No en vano Platón fue maestro de Aristóteles. Pero Aristóteles fue un discípulo crítico. Por ello también hay numerosas diferencias entre ambos.
● Entre las similitudes encontramos:
 Ambos autores comienzan por diferenciar entre conocimiento sensible, que es conocimiento de lo particular, obtenido a través de los sentidos, y conocimiento intelectual, que es conocimiento de lo universal, obtenido a través del entendimiento (nous).
Ambos autores coinciden también en considerar que la forma de conocimiento plena es el conocimiento de lo universal.
También coinciden en que lo universal constituye la esencia o principio de las cosas.
Ambos coinciden en considerar que el ser humano es un compuesto de cuerpo y alma. Y coinciden en diferenciar tres partes en el alma: concupiscible (o apetitiva), irascible (o volitiva) y racional.
También consideran ambos que el ser humano es un ser social por naturaleza, que solo puede realizarse plenamente en el seno de la polis.
● Pero Platón y Aristóteles discrepan en las varias cuestiones:
Aristóteles rechaza que las esencias estén separadas de las cosas. Niega, por lo tanto, que exista un mundo de ideas o formas separadas de las cosas sensibles. Por el contrario, para Aristóteles las esencias, que residen en las formas sustanciales, se encuentran en el mundo físico, organizando la materia y constituyendo las sustancias.
El rechazo de la teoría de las ideas lleva a Aristóteles a una distinta concepción y valoración de la physis (la naturaleza). Para Platón la naturaleza, a la que identifica con el mundo sensible, ocupa un lugar secundario en la estructura de la realidad. Constituye una realidad de segundo orden. Es una realidad aparente, una mezcla de ser y no ser. Aristóteles, por el contrario, considera que el mundo físico constituye la auténtica realidad.
Ambos filósofos conciben el alma de manera distinta: para Platón el alma es inmortal, y tras la muerte del cuerpo se reencarna, con la aspiración final de regresar al mundo de las ideas al que pertenece. Alma y cuerpo constituyen, por lo tanto, dos sustancias separables (dualismo antropológico). Para Aristóteles el alma es solo la forma sustancial de los cuerpos de los seres vivos, y es inseparable de la materia. Alma y cuerpo constituyen una única sustancia (monismo antropológico).
También discrepan en la organización del conocimiento. Platón diferencia dos niveles de conocimiento sensible: la conjetura o imaginación (eikasia) y la creencia o fe (pistis). Y dos niveles de conocimiento intelectual: la inteligencia discursiva (dianoia) y la inteligencia intuitiva (noesis). Aristóteles no diferencia niveles de conocimiento sensible. Con respecto al conocimiento intelectual diferencia entre conocimiento de lo universal (arte y prudencia), y conocimiento de lo universal y necesario (inteligencia, ciencia y sabiduría).
También discrepan en lo que entienden por método de conocimiento válido. Para Platón el método de conocimiento por excelencia es la dialéctica. Aristóteles no considera la dialéctica un método de conocimiento válido, en su lugar defiende la demostración.
Se diferencian igualmente por cómo explican el acceso al conocimiento de lo universal. Para Platón el entendimiento (nous) capta directamente las ideas en una intuición (noesis). Aunque a veces dice que el alma ya trae el conocimiento de las ideas al nacer, dado que procede del mundo inteligible. Aristóteles entiende que el universal se capta a través de un proceso de abstracción mediante el cual el entendimiento agente saca lo universal de las imágenes guardadas en la memoria. Aunque también dice que los primeros principios del conocimiento se captan directamente por el nous.
Tienen también diferente concepción de la ética. Platón pone en primer lugar la justicia. Aristóteles la felicidad.

Igualmente se diferencian en la política. Platón trata de diseñar un modelo ideal de Estado puesto al servicio de la justicia. Entendida como orden o armonía entre los estamentos del Estado. Aristóteles parte del análisis de los Estados (las polis) existentes. A partir de ahí concluye que la finalidad del Estado (de la polis) es instaurar el bien común. A partir de ahí clasifica las formas de gobierno, o lo que es lo mismo, los regímenes políticos, en correctos e incorrectos. Correctos serán aquellos que estén al servicio del bien común (monarquía, aristocracia y república) e incorrectos aquellos que estén al servicio de intereses particulares (tiranía, oligarquía y democracia).

ARISTÓTELES: Política, Libro III, capítulo 9.

«Primeramente hay que averiguar qué límites dan de la oligarquía y de la democracia y qué es lo justo, tanto en una oligarquía como en una democracia. Pues todos se atienen a algo justo, pero llegan solo hasta un cierto límite y hablan no de todo lo absolutamente justo. Por ejemplo, parece que la igualdad es lo justo, y lo es, pero no para todos, sino para los iguales; y lo desigual parece que es lo justo, y ciertamente lo es, pero no para todos, sino para los desiguales.
Otros prescinden de esto, del «para quiénes», y juzgan mal. La causa es que el juicio es sobre sí mismos; y, en general, la mayoría son malos jueces de sus propios asuntos. De manera que, como lo justo lo es para algunos y está distribuido del mismo modo en relación con las cosas y con las personas, según se ha dicho anteriormente en la Ética, aceptan la igualdad de las cosas, pero discuten la de las personas, principalmente por lo que se dijo hace un momento –porque juzgan mal lo que les atañe-, pero además porque al hablar unos y otros de algo hasta cierto límite justo, piensan que hablan de justicia sin más. Pues unos, si son desiguales en algún aspecto, por ejemplo, en sus riquezas, piensan que son totalmente desiguales; y otros, si son iguales en algún aspecto, por ejemplo en libertad, que son enteramente iguales.»
CUESTIONES:
1. Sitúe el texto en su contexto histórico-filosófico, identifique el problema a que responde y su temática, y exponga la o las tesis que sustenta y los argumentos que emplea. (Valoración 0-2,5 puntos).
2. Analice y explique el significado de los términos o expresiones subrayados en el texto y muestre su sentido. (Valoración 0-2,5 puntos).
3. Aristóteles: el alma y el conocimiento. (Valoración 0-2,5 puntos).
4. Exponga las relaciones de semejanza o diferencia de Aristóteles con otro autor o corriente filosófica. (Valoración 0-2,5 puntos).

Cuestión 1:
● Este texto pertenece a la Política, de Aristóteles. Aristóteles es un filósofo griego cuya vida transcurre durante el siglo IV a. C. Aristóteles será testigo de una serie de acon­teci­mientos trascendentales para el futuro de la civilización griega, tales como la derrota de los atenienses a manos de Ale­jan­­dro Magno, que trajo consigo el derrumbe del modo clásico de or­ga­ni­za­ción social y política grie­ga en ciudades-Estado.
Con 17 años Aristóteles ingresa en la Academia, centro de estudios fundado por Platón. En ella se forma intelectualmente, de modo que sus influencias filosóficas se deben sobre todo a su maestro Platón. No obstante, Aristóteles desarrollará un sistema filosófico crítico con la filosofía platónica en sus aspectos fundamentales (rechaza la teoría de las Ideas, la dialéctica como método de conocimiento, y el Estado ideal propuesto por Platón).
Aristóteles puede ser considerado el fundador de la lógica, como disciplina de estudio. A él se deben los pri­meros escritos de ética y los primeros es­tu­dios sis­temáticos de anatomía comparada. Aristóteles sistematizó los cono­ci­mien­­tos sobre astronomía de la época y popularizó un sistema geocéntrico que perviviría durante veinte siglos. Finalmente, Aristóteles creó todo un sis­te­ma de categorías para describir y comprender la rea­li­dad y el cambio.
Su influencia posterior será enorme. En el siglo XII Averroes construirá un sistema de pensamiento inspirado en Aristóteles que es considerado, todavía hoy, como el más logrado sistema filosófico islámico. A partir del siglo XII su influencia en el pensamiento cristiano-occidental será tan grande que, en ese ámbito, será conocido durante siglos como «el filósofo». En el siglo XIII Tomás de Aquino construirá un sistema filosófico en el que sintetiza aristotelismo y cristianismo que será adoptado durante siglos por la Iglesia católica como su filosofía “semioficial”.
●● Dado que este texto trata de la política antes de comenzar a analizarlo en detalle vamos a aclarar de qué trata, en general, esta ciencia. Lo que nos permitirá entender mejor el texto. La política es la ciencia dedicada al estudio de la polis.
La polis (= ciudad-Estado) es la forma habitual de organización social de los griegos de la época clásica, la época en que vive Aristóteles. Pues bien, Aristóteles considera que el hombre es un ser social por naturaleza, que solo se puede desarrollar como tal ser humano en el seno de una comunidad (a este respecto dice que fuera de la polis solo puede vivir algo que sea menos que un hombre –una bestia- o más que un hombre –un dios). Este ser comunitario del hombre le lleva a organizarse en familias, aldeas, y finalmente, en polis. La polis es la comunidad perfecta, pues solo ella es autosuficiente, y solo en la polis los ciudadanos pueden alcanzar la felicidad. La felicidad se alcanza cuando el hombre se desarrolla como tal, plenamente, practicando la virtud (areté = excelencia). Y eso solo puede hacerlo en la polis. Por eso dice Aristóteles que la finalidad de la polis es conseguir el bien común, que consiste en el bienestar material y perfeccionamiento intelectual y moral de todos los ciudadanos.
Una vez aclarado qué es la polis y cuál es su finalidad, Aristóteles se pregunta cuál es el mejor régimen político, o, lo que viene a ser lo mismo, cuál es la mejor forma de gobierno. Y concluye que son correctas todas las formas de gobierno que está orientadas a conseguir el bien común (que es la finalidad de la polis) y son incorrectas aquellas que están orientadas a conseguir el beneficio de un individuo o de un grupo. A las formas de gobierno correctas les llama monarquía, cuando gobierna uno solo, aristocracia, cuando gobierna la minoría (le llama aristocracia bien porque sean los mejores o bien porque gobiernen atendiendo a lo mejor) y república, cuando gobiernan la mayoría de los ciudadanos. Las formas de gobierno incorrectas son una degeneración de las anteriores y les llama tiranía, cuando gobierna uno solo en su propio beneficio, oligarquía, cuando gobiernan los ricos (que suelen ser los menos) en su propio beneficio, y democracia, cuando gobiernan los pobres (que suelen ser los más) en su propio beneficio.
●  Pues bien, en este texto Aristóteles nos habla de los errores que se cometen al juzgar acerca de lo justo en la oligarquía y en la democracia.
Cuando hablan de justicia no hablan de todo lo justo sino solo de una parte de lo justo. Y esto lo hacen porque uno es mal juez cuando trata de los propios asuntos, dado que está condicionado por sus propios intereses. Así, puede suceder que nos digan que la igualdad es lo justo porque les interese. Pero no tienen en cuenta que la igualdad es efectivamente lo justo, pero para los iguales. Del mismo modo otros pueden considerar que la desigualdad es lo justo, porque les interese, y es así, pero para los desiguales.
Por ejemplo, los oligarcas, dado que son desiguales con respecto al pueblo en general, en un aspecto, esto es, en cuanto a riquezas, consideran que deben ser desiguales en todo, en libertad, en los honores, y en general, en la participación en la polis. Mientras que los ciudadanos pobres piensan que porque son iguales en libertad (de lo contrario no serían ciudadanos) han  de ser iguales en todo (en riqueza, en honores, etc.).
En definitiva, el error fundamental consiste en confundir lo que es justo dentro de ciertos límites con la justicia en general. Esto sucede porque no se piensa en el fin de la polis, que es el bien común de los ciudadanos, como ya hemos explicado, sino en los intereses de un grupo, ya sea el de los ricos o el de los pobres. Por el contrario para aclarar en qué reside la justicia en general hay que tener en cuenta cual es el fin de la polis. Como ya hemos dicho este es alcanzar el bien común. Por eso, quienes más aporten a este fin es justo que reciban mayor participación en la comunidad, en forma de cargos, honores, etc.

Cuestión 2:
-oligarquía: Aristóteles denomina así al régimen político en el que los ricos gobiernan en su propio beneficio. Tal forma de gobierno es considerada por Aristóteles incorrecta, pues no está orientada a conseguir el bien común de todos los ciudadanos, que es el objetivo de la polis. El bien común consiste en la felicidad de los ciudadanos. Pero teniendo en cuenta que la felicidad consiste en que cada cosa “llegue a ser lo que es”, esto es, en que alcance la plenitud. La plenitud humana, al alcance del ciudadano, consiste en que el hombre se desarrolle como animal racional que es, habituándose al uso de la razón, ya sea orientada al saber contemplativo, el propio de la ciencias tales como la filosofía primera, la física, las matemáticas, como a dirigir la propia vida humana sometiendo los deseos y pasiones. Del uso de la razón orientado al saber contemplativo surgen las virtudes intelectuales. Del uso de la razón orientada a dirigir nuestras pasiones y deseos surgen las virtudes morales, las virtudes que forman nuestro carácter. En definitiva, la felicidad se alcanza a través de la excelencia (que es la traducción más apropiada del término griego areté = virtud). La oligarquía no está orientada a obtener tal tipo de ciudadanos, sino el beneficio (económico normalmente) de unos pocos.
-democracia: Aristóteles denomina así al régimen político en el que los pobres gobiernan en su propio beneficio. Tal forma de gobierno es considerada por Aristóteles incorrecta por las mismas razones que considera incorrecta la oligarquía.
-justo: Por justicia entiende Aristóteles varias cosas:
1.  Por un lado está lo que llama justicia general o legal. La justicia así entendida es una virtud que integra a todas las demás virtudes morales, que surge cuando el carácter general del individuo es virtuoso. Pero es una virtud que desborda el campo moral y conecta con el político, porque la justicia general o legal consiste en el cumplimiento de la ley (de ahí el nombre), pues la ley ordena ser valeroso, sincero, moderado, etc.
2.  Por otro lado están los tipos particulares de justicia. Estos son: la justicia conmutativa: que consiste en que haya un equilibrio en el intercambio de bienes entre los individuos. La justicia co­rrectiva: que consiste en que haya un equilibrio entre delitos y castigos. Y la justicia distributiva: que consiste en que haya un equilibrio en el reparto de beneficios y de cargas entre los individuos del mismo rango. La esencia de la justicia consiste, en general, en dar un trato igual a los casos iguales, y un trato des­igual a los desiguales.
-ética: La ética es la disciplina que trata de como orientar la vida de los individuos para que alcancen la felicidad. Teniendo en cuenta que Aristóteles entiende que la felicidad se alcanza cuando cada cosa se desarrolla plenamente de acuerdo con su naturaleza, cuando cada cosa llega a ser en acto lo que es en potencia, dicho más rotundamente, la felicidad está en la plenitud. (Sobre cómo se alcanza la felicidad ya lo hemos comentado en la definición de oligarquía). No obstante la felicidad no la puede alcanzar el individuo aislado, por eso la ética aristotélica se complementa con su filosofía política, dado que solo en la polis encuentra el individuo todo lo necesario para alcanzar la plenitud.

Cuestión 3: (A desarrollar).


Cuestión 4: (Véase Platón).

SANTO TOMÁS: Suma Teológica, Primera Parte, Cuestión 2.

«Una proposición puede ser evidente de dos maneras: en sí misma, pero no para nosotros, o en sí misma y para nosotros. Una proposición es evidente en sí misma, si el predicado está incluido en el concepto del sujeto: por ejemplo: «el hombre es un animal», «pues animal» está incluido en el concepto de hombre. Por consiguiente, si todos conociesen la naturaleza del sujeto y del predicado de cualquier proposición, esta sería evidente para todos, como lo son los primeros principios, cuyos términos –ser y no ser, todo y parte, y otros semejantes- son tan conocidos que nadie los ignora. Si, por el contrario, algunos desconocen la naturaleza del predicado y el sujeto, la proposición será sin duda evidente en sí misma, pero no lo será para quienes lo ignoran. Por ello sucede, como dice Boecio, que hay ciertos conceptos comunes que solo son evidentes para los sabios, como que “lo incorpóreo no ocupar lugar”.»
CUESTIONES:
1. Sitúe el texto en su contexto histórico-filosófico, identifique el problema a que responde y su temática, y exponga la o las tesis que sustenta y los argumentos que emplea. (Valoración 0-2,5 puntos).
2. Analice y explique el significado de los términos o expresiones subrayados en el texto y muestre su sentido. (Valoración 0-2,5 puntos).
3. Las relaciones fe-razón en Tomás de Aquino. (Valoración 0-2,5 puntos).
4. Exponga las relaciones de semejanza o diferencia de Tomás de Aquino con otro autor o corriente filosófica. (Valoración 0-2,5 puntos).

Cuestión 1:
● Tomás de Aquino es un filósofo y teólogo italiano que vive en el siglo XIII.  Fue el más destacado representante de la filosofía escolástica, hasta tal punto que muchas veces se identifica la escolástica con su doctrina.
Escribió numerosas obras entre las que destacan sus monumentales sumas (la Suma contra gentiles y, sobre todo, la Suma teológica).
Recibió influencias de numerosos filósofos cristianos, judíos y musulmanes, tales como san Agustín, san Alberto Magno, Avicena, Averroes, Maimónides, etc.; pero el filósofo que le influye de modo más determinante es Aristóteles. Le influye hasta tal punto que se puede decir que la obra de Tomás de Aquino es una reelaboración en clave cristiana del sistema aristotélico.
Pero al mismo tiempo fue un filósofo muy influyente en el mundo cristiano. Su obra se convirtió durante siglos en la filosofía cuasi-oficial de la Iglesia católica.
El texto pertenece a la Suma teológica. Las Sumas eran un tipo habitual de literatura filosófico-teológica empleado por la escolástica. Se trataba de escritos muy amplios que a veces abarcaban toda una disciplina.
● En este texto Tomás de Aquino explica la diferencia entre los dos modos de ser evidente una proposición. Una proposición puede ser evidente de dos maneras: (1) En sí misma, pero no para nosotros. (2) En sí misma y para nosotros. El objetivo final de Tomás de Aquino es aclarar si la proposición «Dios existe» es evidente.
● Pues bien, una proposición es evidente en sí misma cuando el predicado está incluido en el sujeto, lo que, dicho de otro modo, quiere decir que del análisis del significado del sujeto se infiere, se saca, el predicado. Así por ejemplo, analizando el significado de “abuela” se puede sacar que “es la madre de la madre o del padre de alguien”, o analizando el significado de “todo” y de “parte” se puede sacar que “el todo es más que cualquiera de sus partes”. Por lo tanto, proposiciones como: «Una abuela es la madre de la madre o del padre de alguien» o  «el todo es mayor que sus partes» son proposiciones evidentes en sí mismas.
Sin embargo una proposición puede ser evidente en sí misma, pero no para nosotros. Eso sucede cuando nosotros no conocemos, o no conocemos de modo claro, el significado del sujeto o el predicado de tal oración. Así la proposición «la Alliaria petiolata forma parte de la familia de las cruciferae» es evidente en sí misma, pues quien conozca lo que es una “alliaria petiolata” y cuáles son las características de las “cruciferae” tendría que concluir que la primera forma parte de las segundas. Pero tal proposición solo es evidente para quienes conozcan los significados de tales términos, no para los demás. De mismo modo, la proposición «Dios existe» es evidente en sí misma. Pues el que conozca la naturaleza de Dios tendría que concluir que existe necesariamente; pues en Dios, dado que es un ser infinito y simple, no hay separación entre esencia y existencia, o dicho de otro modo, es un ser que existe necesariamente. Pero no todos conocemos lo que es Dios. De hecho, a lo largo de la historia muchos han identificado a Dios con seres corporales finitos y limitados (por ejemplo, los dioses griegos o romanos) que, como tales, no tienen necesariamente por qué existir.
Concluyendo: la proposición «Dios existe» es evidente en sí misma, pero no para nosotros.

Cuestión 2:
-proposición: Una proposición es un enunciado en el que se dice algo acerca de algo. Donde, por lo tanto, se estable una conexión entre un sujeto y un predicado, en la que el sujeto se afirma o se niega del predicado. Ejemplos: «Los hombres son mortales», «Los hombres no son aves».
-naturaleza: Tomás de Aquino emplea el término naturaleza del mismo modo que Aristóteles. En Aristóteles el término “naturaleza” aparece con dos sentidos. En un sentido general, por naturaleza entienden todo aquello que tiene en sí un principio de movimiento o estancia (es decir, natural es aquello que llega a ser lo que es por sí mismo; y se contrapone a lo artificial, que es aquello que llega a ser en virtud de la técnica o arte humanos). Pero también emplea el término naturaleza para referirse a lo que una cosa es en el fondo, a su esencia (que viene dada por su forma sustancial). Y es en este segundo sentido en el que se está empleando el término naturaleza en este texto.
-primeros principios: Para Tomás de Aquino, al igual que para Aristóteles, “principio” es lo primero a partir de lo cual algo es o se conoce. Así, son principios la “materia prima” y la “forma sustancial” (pues a partir de ellas las sustancias o cosas llegan a ser lo que son), o el “principio de identidad” o el “principio de no contradicción” (pues a partir de ellos podemos pensar). En este texto con la expresión primeros principios se refiere a aquellas verdades que son evidentes por sí mismas, que no necesitan ser deducidas a partir de otras. Tales como «El todo es mayor que la parte», «Toda cosa es igual a sí misma», «No es posible que algo sea y no sea la misma cosa al mismo tiempo», etc.
-evidente: Evidente es todo aquello de lo que no se puede dudar, aquello cuyo contrario no puede ser pensado. Lo evidente es fruto de una intuición intelectual, es decir, es captado directamente por el entendimiento.
-conceptos comunes: En general un concepto es una representación mental de algo universal. Para Tomás de Aquino el concepto (también llamado verbum mentis = palabra mental) se forma cuando el entendimiento agente abstrae la esencia a partir de la imagen sensible o fantasma, proyectándola luego sobre el entendimiento paciente, de modo que su capacidad para conocer esencias se actualiza. El concepto o verbum mentis es ese entendimiento paciente hecho acto. Con la expresión conceptos comunes hace referencia a ciertos conceptos que son de uso habitual en la filosofía o la teología. No obstante, muchos de estos conceptos pueden carecer de significado para el común de los mortales.

Cuestión 3: (A desarrollar).

Cuestión 4: VAMOS A COMPARAR A TOMÁS DE AQUINO CON ARISTÓTELES.
Tomás de Aquino comparte muchas de las tesis de Aristóteles. No en vano la obra de Tomás de Aquino está construida sobre una base aristotélica.
● Así entre las similitudes encontramos:
Tanto Aristóteles como Tomás de Aquino definen lo natural como aquello que cambia por sí mismo. También consideran que la naturaleza está compuesta por sustancias con sus accidentes, que las sustancias están compuestas de materia primera y forma sustancial (hylemorfismo), que el movimiento consiste en pasar de ser en potencia a ser en acto, que existen cuatro tipos de cambio y cuatro causas del cambio, etc.
Comparten igualmente que existe un Primer motor inmóvil, que es causa final del movimiento.
También comparten la tesis de que el alma es la forma sustancial del cuerpo de los seres vivos.
Que conocer es conocer lo universal. Que el universal se obtiene por un proceso de abstracción mediante el cual el entendimiento adopta la forma sustancial separada de la materia.
Igualmente la ética de ambos está basada en la tesis de que el fin último de los hombres es la felicidad.
Y también consideran ambos que el hombre es por naturaleza un ser social.
● Pero Aristóteles y Tomás de Aquino se diferencian en:
Para Aristóteles el mundo es eterno y necesario. Tomás de Aquino considera, sin embargo, que el mundo ha sido credo por Dios, que lo crea libremente. Lo que quiere decir que el mundo es contingente. Podría no haber existido.
Tomás de Aquino asume la existencia de un mundo de ideas o formas, al estilo platónico, si bien, constituyendo la mente de Dios. Aristóteles solo admite un tipo de universales: las formas sustanciales que organizan la materia.
A las cuatro causas aristotélicas (material, forma, eficiente y final) Tomás de Aquino añade la causalidad ejemplar. Esto significa que las ideas o formas existentes en la mente de Dios son tomadas por Éste como modelos para crear el mundo físico (y en ese sentido son causa ejemplar del mundo).
Aristóteles considera al alma inseparable del cuerpo. Tomás de Aquino considera que el alma es eterna y separable del cuerpo, aunque tras la muerte la parte vegetativa y sensitiva del alma pasan a estado potencial.
Tomás de Aquino, frente a Aristóteles, considera que la felicidad plena no se alcanza en este mundo, sino que se necesita de la salvación, mediante la cual el hombre puede contemplar a Dios. En esa contemplación reside la felicidad plena. Para alcanzar este estado son necesarias las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad) que, lógicamente, no aparecen en el sistema aristotélico.
Finalmente, Aristóteles toma como modelo de Estado a las polis griegas. Tomás de Aquino a los incipientes Estados nacionales que comenzaban a constituirse en la Baja Edad Media.
Además Tomás de Aquino considera que la mejor forma de gobierno es una mezcla de monarquía, aristocracia y democracia. Y que los individuos no encuentran la plenitud en el Estado sino en la contemplación de Dios. Por eso en los asuntos relativos a la salvación el Estado debe estar subordinado a la Iglesia. Frente a Aristóteles que considera que en la polis se encuentra la autosuficiencia.

Cuestión 4: (OTRA OPCIÓN) VAMOS A COMPARAR A TOMÁS DE AQUINO CON DESCARTES
Tomás de Aquino parte de una ontología (concepción del ser, de la realidad) y una epistemología (concepción del conocimiento) de origen aristotélico. Descartes es uno de los fundadores de la concepción de la realidad y de la ciencia modernas.
Tomás de Aquino, siguiendo a Aristóteles, parte de un universo cualitativo: no todo puede ser reducidos a cantidades, matematizado. Siguiendo a Galileo, Descartes considera que el universo está escrito en caracteres matemáticos, esto es cuantificables.
Tomás de Aquino, siguiendo, una vez más, a Aristóteles, parte de una concepción organicista del universo. La naturaleza entera es explicada tomando como similitud el funcionamiento de los organismos. Por eso considera que todo está impulsado a alcanzar un fin. La matematización de la realidad lleva a Descartes a una concepción mecanicista de la naturaleza: la naturaleza es concebida como una máquina, esto es, como un conjunto de piezas que mueven a otras piezas por contacto.
Tomás de Aquino sostiene, siguiendo a Aristóteles, que el método conocimiento por excelencia es la demostración, un tipo de deducción que emplea silogismos (en los cuales a partir de unas verdades más generales se sacan unas verdades menos generales). Descartes considera que ese método no proporciona conocimiento nuevo. Por ello defiende como método apropiado una nueva concepción de la deducción: esta consiste en una síntesis en la que, a partir de verdades simples, se construyen verdades complejas.
Tomás de Aquino concibe la verdad como adecuación del entendimiento a las, cosas. Para Descartes la verdad es, ante todo, evidencia, certeza.
Tomás de Aquino es un pensador realista: considera que podemos conocer directamente la realidad tal como es en sí misma, dado que el conocimiento es una especie de reflejo de la realidad. Descartes es el iniciador del idealismo epistemológico. La realidad solo puede ser conocida a partir de las ideas construidas por el entendimiento.
Tomás de Aquino parte de la cosmología aristotélica: geocéntrica, geoestática, y en la que el cosmos es heterogéneo, esto es, los cuerpos bajo la esfera sublunar están constituidos de distintos materiales y tienen tipos de movimiento o cambio distintos que los de la esfera supralunar. Descartes considera que la Tierra no es el centro del cosmos sino un planeta más que gira en torno al sol, que es una estrella más. Por esa razón el cosmos es homogéneo, no hay ninguna diferencia entre los materiales, movimientos o leyes que rigen el comportamiento en la Tierra con respecto al resto de los cuerpos celeste.
Tomás de Aquino parte de la concepción aristotélica del movimiento: el movimiento es entendido como paso de ser en potencia a ser en acto. Descartes concibe el movimiento como desplazamiento de las partículas materiales en el espacio.
Para Tomás de Aquino el mundo natural está compuesto de sustancias con sus accidentes. Las sustancias son aquello que tiene realidad en sí mismo, y que está compuesto de materia primera y forma sustancial. Descartes entiende la sustancia como lo que solo necesita de Dios para existir, y sostiene que hay tres tipos de sustancias: sustancia pensante, sustancia infinita, y sustancia extensa.
Tomás de Aquino cree que el conocimiento se construye a partir de la experiencia, de la cual el entendimiento saca, mediante un proceso de abstracción, lo universal. También sostiene, como pensador medieval que es, que la fe tiene un papel en el conocimiento, incluso el papel más relevante, porque solo a través de la fe podemos tener un conocimiento de la naturaleza de Dios. También toma como punto de partida la tradición y ciertos libros y pensadores «con autoridad». Descartes es un pensador racionalista, la razón por sí sola produce todo el conocimiento posible, con independencia de la tradición la autoridad, la fe y hasta de la experiencia.
Tomás de Aquino rechaza la validez de los argumentos a priori para demostrar la existencia de Dios, esto es, rechaza el argumento ontológico, porque considera que este parte de una definición de Dios que solo podemos conocer a través de la fe. Descartes acepta el argumento ontológico como válido porque considera que la noción de Dios es una idea innata, construida por la razón.

Tomás de Aquino defiende una ética de la felicidad: siguiendo a Aristóteles considera que el fin último del ser humano es alcanzar la felicidad, identificada con la plenitud humana, que se alcanza con la práctica de las virtudes intelectuales y morales. Aunque, como pensador cristiano, considera que la felicidad completa solo se puede alcanzar con la salvación para la que se necesita de la práctica de las virtudes teologales. Descartes se limita a la defensa de lo que denomina una moral provisional, centrada en el cumplimiento de tres reglas: (1) Obedecer a las leyes y cos­tumbres del país. (2) Ser lo más firme y resuelto posible en el obrar. (3) Pro­cu­rar vencerse más bien a sí mismo que a la fortuna y esforzarse más bien por cam­biar los pen­samientos propios que el orden del mundo.